lunes, 17 de enero de 2011

Feliz día, todas las sangres.



Ya son 100 años desde tu nacimiento, 42 desde que decidiste ponerle fin a tus demonios, a tu no pertenecer ni aquí ni allá, a tu imposibilidad de juntar todas las sangres, todas.

Mi ternura se parece a la tuya, tiene pinceladas de tu mirada, de aquella que adivino posada sobre un celaje andahuaylino o quizás la sonrisa de un niño descalzo que corre por las chacras buscando árboles de capulí en donde saciar su sed de dulzura.

Viste el mundo por sobre las cabezas engominadas de los aristócratas de tu tiempo, comprendiste que había muchos mundos dentro de este mundo.
 Qué tan difícil puede ser verlo, si aquí se están, todas las sangres, todas- pensabas.

Estabas tú por sobre todo y todos, no aceptaste la ceguera que nos dan al crecer, no te aliaste a lo preestablecido, no quisiste caminar en fila con los demás, no podías, tampoco, así hubieras querido, pues no hemos nacido bajo la misma pauta.

Tengo de ti aquello, tampoco me gustan las reglas del juego, no estuve presente mientras las redactaban, ¿por qué habría de aceptarlas tal cual si también voy a jugar y pretendo ganar?. En eso somos iguales, no nacimos para pertenecer al rebaño manso que han dopado con pastillitas contra la rebeldía, contra las preguntas incómodas, contra el cuestionar, el pensar, el VIVIR.

Me gustaría poder contarte que no pasa lo de siempre, que las sangres se juntaron todas, pero yo no miento, hay muchos mundos todavía dentro de este país, cada vez han ido brotando más ramas dentro de este árbol llamado Perú, sin embargo los espacios son inmensos entre fronteras.

Cruzas fronteras enemigas a cada instante, el distrito de los blanquitos contra el de los negritos, el partido de los ricos contra el partido de los pobres, los de arriba y los de abajo, ¿te suena?...
La unión hace la fuerza, pero a nadie le conviene que seamos fuertes,  los peruanos nos autosaboteamos, poniendo barreras entre nosotros, clasificando a las personas de tal modo que si vas a Asia, no has de ir a Agua dulce y viceversa.
Aún pasa, para qué mentirte, para la gente es más fácil parecer que ser.

Pero más allá de toda lucha externa, quería, hoy, decirte que comprendo tu lucha interna, tus demonios indomables, porque antes de todo eras un ser humano que no sabía dónde pertenecía, el sobrino del patrón por acá, el cholito por allá, no pertenecías, no te hallabas.

Hace algún tiempo, en otra vida, estuve en un mundo en el cual no me hallaba y te entendí más que nunca, pero yo tenía a dónde volver, y tú ¿dónde hallabas casa?, ¿dónde tenías el hogar?, ¿a dónde regresabas cuando cansado de luchar en el exterior, necesitabas paz interior?...
No había dónde, porque sencillamente uno no puede estar de invitado para siempre, en ningún lugar.

 Deja que mi pecho sea tu mundo, mi pecho tu hogar.
Porque por mi pecho corren todas las sangres, todas.

8 comentarios:

Juan Tenorio Ernesto dijo...

Lineas precisas sin mas ni menos. Me has curado la alexitimia de golpe.

Tu servidor.

Gabriel Mazzei dijo...

"Aún pasa, para qué mentirte, para la gente es más fácil parecer que ser...".
Aún pasa,sin duda, pero nuestro Arguedas al igual que tú, más que una sospecha, aseguro que nunca cedieron ante el digitado estado de cosas.

Akemi dijo...

Tierno y merecido homenaje que le das a este guerrero sín armas físicas, ganaron los dos al final =)

Carito dijo...

tenemos una sociedad tan excluyente y marginadora, por su diversidad de mundos y culturas, la occidental se impone a las demás, el de arriba oprime al de abajo, si bien comprendo su dolor q es tbn el mio, me pregunto cuanto es posible soportar para para q haya optado irse del mundo, xq los mas humanos y sensibles se van mas pronto, cuando no debería ser así

Verunica dijo...

"tú ¿dónde hallabas casa?, ¿dónde tenías el hogar?, ¿a dónde regresabas cuando cansado de luchar en el exterior, necesitabas paz interior?".
Yo creo que su hogar siempre fue Celia.

Muy tierno homenaje en el año del centenario, del aun no suficientemente reconocido José María Arguedas.

Unknown dijo...

Esto es una cachetada a mi personalidad ambigua e indecisa. Siento que la tengo clara, pero no actúo como pienso y eso me llega. No sabía mucho acerca de Arguedas, para que mentir -a las justas su nombre y algo más por ahi del cole- soy un ignorante que quiere aprender y te doy gracias por refrescarme la memoria con estas letras verdaderas. Me agrada y me identifico con lo que has escrito, me parece genial y sé que se puede aprender.

Gracias Nin! TQM

abatido pero mirando las estrellas dijo...

Arguedas se estuvo desbordando desde que nació. Padeció la tragedia de la dualidad, ese jodido sentimiento de no pertenecer a ningún sitio y sentirse empujado hacia afuera por los unos y los otros, además de un corazón altamente inflamable.
Arguedas es sublime, es eterno, es la encarnación de esa parte en el corazón que aún nos falta.
Te amo preciosita.

AzuL dijo...

Sybila, dirás mi querida Vero... de todos modos, yo le quería ofrecer mi pecho =).