lunes, 28 de junio de 2010

Ellos y nosotros

Hoy hablé, después de años, con un amigo mío, sé que siempre fue del grupo de gente que es socialmente poco aceptado, pues anda medio eso que suelen llamar "loco". Me cuenta, con un poco de verguenza, que está tomando antipsicóticos, luego trata de explicarse, como justificándose. Eso me da tristeza, me duele. Seguro en este lapso de tiempo ha habido mucha gente que lo ha juzgado, rechazado y visto de otro modo al revelar esta clase de falencias suyas. Sigue intentando explicarse, lo detengo, le recuerdo que ante mí no tiene nada que explicar, que yo no le juzgo ni el calzado... siento que hayas sido juzgado, también me ha pasado desde que opté por la estúpida opción de lanzarme sin ninguna protección a un círculo de gente ni siquiera "normal", sino demasiado cliché, gente que podrías describir en 6 palabras o menos.
Lástima que haya olvidado que soy de las suyas, la comunicación a través de los años fue escasa, es un patrón que solemos seguir nosotros, nos aislamos del mundo. Esto es probablemente debido a las cuales nos califican de "locos", cualquiera que no viva en la realidad o trate de crear mundos alternos, lo es, a la vista de la gente corriente.
Resulta que el mundo tal cual, nos supera de tal modo que creamos uno aparte, ideamos una realidad ausente de cosas que no queremos ver, quizás se podría decir que es negación, pero no lo considero de ese modo, porque no negamos lo existente, simplemente lo desterramos de nuestro mundo, porque poco o nada nos sirve. Además la realidad es lo que cada uno percibe, no existe una realidad absoluta, así que no somos tan diferentes, todos estamos metidos en esta guerra contra la monotonía, la nostalgia, la vacuidad. Claro que la gente regular lo hace de un modo socialmente aceptado: teniendo muchos amigos, trabajando lo más que pueda, involucrándose en eventos. Pero el detalle es que nosotros tenemos necesidades diferentes, nuestra inteligencia es abstracta y nuestro modos también, ustedes hacen todo lo que sea necesario para mantenerse ocupados pero nosotros nos damos cuenta de la vacuidad que ciertas actividades tienen. No importa, todo es válido, estamos luchando la misma guerra aquí, pero si es de ese modo, sería conveniente y también les agradeceríamos mucho que si bien no traten de entendernos, porque no creemos tengan la capacidad, al menos traten de no jodernos más de lo que de por sí ya nos jode el mundo.

domingo, 13 de junio de 2010

Un blíster, no es sólo un blíster.

Hace unos días venía por Aviación cuando vi un blíster vacío tirado en el jardín ubicado en medio de la avenida, lo cogí, le di vuelta y pude ver que era de alprazolam, las pastillas habían sido sacadas desesperadamente según lo que pude ver, sonreí porque sentí que, después de todo, no estaba tan sola como creía, habemos tantos desesperados, enfermos, hartos, perdidos, confundidos, cansados...

Me pregunto qué ocurriría si nos pusieran a todos en una sala, sí seguramente solo faltaría el cartelito de manicomnio para que la sociedad fiel a su estilo de denominar todo de acuerdo a sus reglas dé por finalizado su trabajo con respecto a nosotros... pero esa no es la idea, la idea simplemente es que no nos sintamos tan solos, que la respuesta ante tantos de nuestros rebuscados porqués no solo sea el eco de nuestra propia voz o el rostro adusto y confundido de alguien más. Porque estamos llenecitos de preguntas, como ese blíster estaba llenecito de pastillas, la idea es que dejemos de sacar pastilla a pastilla tratando de encontrar una respuesta en cada una de ellas.
Las respuestas están adentro, sí, pero también están afuera, en aquellas personas que no van simplemente tratando de etiquetarlo todo, esos adictos a la homogenización, esas personas intolerantes que creen que si no lo pueden nombrar, entonces está mal. Quisiera que por una vez exista más gente como tú, que durante buen tiempo no solo intentabas entender lo inentendible si no que también lo entendías. Quizás eso sea porque en el fondo sabías que tu tampoco andabas tan cuerdo como parecías y que esa misma aceptación y entendimiento los requerías para ti.

Esta soledad de sentirse diferente hiere en un grado que no podría entender cualquier, como casi todas nuestras heridas, estas son profundas.
Pero el blíster me hizo sonreir y donde quiera que esten esas manos desesperadas de todo aquello que también me desespera, gracias por esa compañía en plena garúa y en medio de una soledad que también es la tuya. Nadie más que alguien como nosotros hubiera sabido recibir aquél mensaje, pues nadie se hubiera detenido a recoger aquél blíster, mucho menos a analizarlo.
Sigue dejándome señales y espero que la próxima vez las respuestas las encuentres donde las quieres encontrar que sé no es en ese blíster.